¿POR QUÉ SE FUNDÓ LA COMPAÑÍA DE MARÍA DE ALMERÍA?


Si la importancia del Convento de Tudela es decisiva para la fundación, no lo es menos el Obispo José María Orberá y Carrión, que se hizo cargo de la Diócesis de Almería en el año 1876. Cuando Orberá llega a Almería se encuentra una población desmoralizada, indiferente desde el punto de vista religioso y escasamente instruida. El prelado se propone trabajar para cambiar la situación y, desde su llegada, multiplica sus esfuerzos en obras sociales y piadosas dando ejemplo personal de entrega, humildad y gran sacrificio: Nihil Sibi, Omnis Omnibus Erat (Nada para sí mismo, todo era para todos). Con esta frase podemos hacernos una idea del tipo de ser humano ante el que nos encontramos.

Convencido como estaba de que la mayor parte de los males e injusticias sociales deriva de la falta de principios religiosos pensaba que educando a una mujer, se educa a un hombre, pero que educando a una niña se educa a una familia y ésta constituye la base de la sociedad. Aquí encontramos la razón que hizo nacer en la mente del Obispo la idea de fundar un Convento Colegio de la Compañía de María en Almería capital abierto a la educación de todas las clases sociales sin discriminación económica. Este valor de justicia social impregna todo el ideario de nuestra Orden desde su origen. José María Orberá tuvo noticias de la existencia en Tudela de una Casa de la citada Congregación con un gran número de religiosas por lo que cabía alguna posibilidad de que pudiesen desprenderse de algunas para destinarlas a la nueva fundación de Almería. El Sr. Obispo se puso en marcha, a pesar del largo y difícil camino hasta Navarra. Nada le detuvo hasta llegar a la Comunidad de Tudela (1880). En este Convento se encuentra a una religiosa que resultará decisiva para la existencia del Colegio almeriense: Se trataba de la novicia Leonarda Cerezeda y Rivas (a cuya memoria se debe el nombre de la Calle San Leonardo), la cual había heredado un patrimonio de alguna consideración y que, por ser huérfana y mayor de edad, podía disponer de él libremente. Leonarda escuchó la fervorosa e ilusionante propuesta de Orberá y se decidió a dedicar toda su dote para ayudar a la fundación. En Octubre de 1881, Leonarda profesó como religiosa y cumplió su promesa al instante (legó todos sus bienes que ascendían a 71.450 pesetas "para fundar una Casa del Instituto en Almería que comprendiera un Colegio de internas, medio-pensionistas y clases externas enteramente gratuitas, sin distinción alguna de posición) comunicándosela al prelado almeriense. Esta religiosa murió el 30 de Marzo de 1885 con tan sólo 38 años de edad y sin ver realizado su sueño de Almería.

Por otra parte, el Obispo Orberá, desde su regreso de Tudela, había estado tratando para adquirir terrenos y eligiendo la ubicación y, cuando recibe la carta de la Hermana Leonarda, se pone en marcha para adquirir los solares donde construir el edificio, la huerta y la Iglesia. Con lo que la Hermana Leonarda donó se compraron los ornamentos y vasos sagrados e incluso parte de los terrenos para edificar. Esta parte corresponde a la fachada del oeste, donde se situaron las clases gratuitas. Al urbanizar y abrir calle fue cuando, en recuerdo de la Hermana Leonarda, se llamó: Calle de San Leonardo. Por otra parte, el Obispo Orberá destinaba a las obras su asignación íntegra, más todas las limosnas y donativos que llegaban a sus manos y, cuando le faltaba dinero, se iba a Madrid y pedía a los Ministros y otros personajes que no dudaban en ayudarle porque conocían sus buenos propósitos. "En sí mismo apenas gastaba, pues redujo el gasto de su casa a una peseta diaria" ( Datos biográficos de la Madre Zoa).

 

UBICACIÓN DEL EDIFICIO: ADQUISICIÓN DE SOLARES

 

El 6 de Septiembre de 1882 tuvo lugar la compra de los terrenos destinados a la fundación por el Obispo D.José María Orberá a D.Antonio Ledesma Hernández. Se trataba de una parcela de 1046 m, 49dm cuadrados que lindaba por Levante y Norte con Dª Aurelia y D. Humberto Maresca. Por Poniente con la C/ Calderón (hoy Obispo Orberá) y por el Sur con D. Enrique Martínez. Esta parcela costó 10.000 pesetas.

se mismo día, el Obispo compró a D. Tomás Maresca un solar de 2.300 metros cuadrados situado en la Rambla del Obispo. El vendedor lo hacía en nombre de sus dos hijos menores de edad: Aureliana y Humberto. Esta finca tenía un arrendamiento que cumplía en Septiembre de1883. El precio de venta ascendió a la cantidad de 28.000 pesetas.

 

El 14 de Septiembre de 1882 tuvo lugar la compra a Dª María Burgos Cañizares (autorizada por su marido, D. Nicolás Orbe Rodríguez) y vecina de Granada de otra parcela de 257 metros cuadrados por 1.470 pesetas. Este terreno limitaba al Norte y al Oeste con otros terrenos de la misma vendedora y unos solares de D. Enrique Martínez Alonso, y al Sur y al Este con la huerta del propio Sr. Obispo.

 

El 17 de Octubre de 1883, el Sr. Obispo y D. Enrique Martínez Alonso hacen una permuta que consistió en que el Obispo cedía un terreno de forma triangular de 3 metros y 74 dm cuadrados que se interponía por delante de la fachada de los terrenos del Sr. Martínez. Este terreno pertenecía a la finca que compró a D. Antonio Ledesma el año anterior; por otra parte, D. Enrique le permuta una zona de unos 8 metros y 8 dm cuadrados que formaba parte de la parcela comprada a Dª María del Mar Burgos.

PRIMERA PIEDRA

 

A las 8,00 h. del día 8 de Diciembre de 1882, fiesta de la Inmaculada Concepción, a cuya adoración y protección se consagraría el edificio, se colocó la primera piedra en los cimientos. El Boletín Oficial del Obispado del Martes, 12 de Diciembre de 1882, recoge esta noticia en los siguientes términos:"El magnífico edificio que se está levantando de planta para Colegio de niñas, dirigido por Religiosas de la Enseñanza". Comenzaron con gran dinamismo los trabajos de construcción, pero las trombas de agua que afectaron a la capital llegaron a inundar parte de la obra y produjeron un retraso. Otra dificultad venía derivada de la falta de recursos y su Ilustrísima se vio obligado a despedir a una parte de los trabajadores. Cuando la situación se hizo crítica, recibió donaciones para continuar la obra. Por otra parte, para que el Convento-Colegio se hiciese siguiendo las directrices de la Orden, dispuso que el Arquitecto, los maestros albañiles y carpinteros se desplazasen a Tudela con el debido permiso para entrar en la Clausura y recorrer todo el Convento de Tudela para estudiarlo en todos sus detalles y reproducirlo en Almería. Cuando volvieron a Almería con los planos e instrucciones y continuaron su labor, se dieron cuenta de que podían cometer errores y el Obispo creyó conveniente que se acelerase el viaje de alguna de las Madres para llevar la dirección de los trabajos. "Esta primera piedra está colocada en el lado del Colegio, en el ángulo que corresponde a la calle de Orberá y la huerta que llamamos "el Parque"" (Datos Biográficos de la Madre Zoa).

 

AUTORIZACIONES PARA LA FUNDACIÓN

 

El Obispo Orberá envió una carta detallada a la Priora de Tudela donde explicaba la necesidad imperiosa de que enviase religiosas a Almería para ponerse al frente de las obras. La Rvda Madre Inés Rivas entendió las razones de un Prelado tan preocupado por la educación en su diócesis y, a pesar de lo que suponía quebrantar la Clausura, decidió desprenderse de algunas de sus queridas compañeras. La Superiora M. Inés Rivas, en una instancia dirigida al Obispo de Tarazona (Zaragoza) y Administrador Apostólico de la Diócesis de Tudela, solicitando licencia para llevar a cabo la fundación de Almería, informaba que su Comunidad contaba con 74 religiosas y que se mostraba dispuesta a fundar una nueva Casa. Añadía que, aún después de realizado este proyecto, quedarían en Tudela suficientes monjas para seguir "sin mengua ni interrupción sus servicios en la educación y enseñanza, que actualmente sostiene". El nuevo edificio de Almería, costeado por el Obispo Orberá, siguiendo la Fórmula de los Edificios de la Compañía de María estaba ya muy avanzado y en él se habían invertido, en estos momentos, 320.000 pesetas. Expone además la Superiora que la Hermana Leonarda legó todos sus bienes para fundar una Casa del Instituto en Almería y cita los nombres de las religiosas que enviaría a Almería, solicitando la oportuna licencia para el viaje.

Posteriormente el Obispo de Tarazona (27 de Octubre de 1885) escribió al de Almería alegrándose por esta nueva fundación religiosa y expresándole su esperanza del éxito de esta Comunidad de Almería, porque conocía el interés que estas religiosas ponían en la educación cristiana de las niñas. El 29 de Noviembre, Cosme Manodán y Rubio, Administrador Apostólico de la Diócesis de Tudela y Obispo de Tarazona, concede la autorización para la salida de las fundadoras.

 

VIAJE DE LAS FUNDADORAS Y PRIMERA VISITA AL EDIFICIO EN CONTRUCCIÓN

 

Llegó, pues, el día 30 de Noviembre del año 1885 y a las ocho de la mañana salieron del Convento de la Compañía de María de Tudela para fundar el de Almería la Rvda Madre Zoa Moreno y González del Campillo para Superiora acompañada de las Madres Candelaria Ortigosa y Elena Iturriate y Mª Aureliana Prieto, Novicia, con dos postulantes (Antonia Murugarren y Basilisa Munilla). La despedida y separación de la Comunidad de Tudela fue verdaderamente conmovedora: entre sollozos y lágrimas salieron de la Clausura y, entrando en los carruajes, se dirigieron a la Estación del Ferrocarril acompañadas hasta Almería por los sacerdotes José María García, Secretario de Cámara de la diócesis de Tudela, y Francisco Rivas, de la Parroquia de San Gil de Zaragoza. También viajaron con ellas, Samuel y Elvira Iturriate hermanos de la Madre Elena y un sirviente para cuidar de los equipajes. Llegaron a Zaragoza hacia mediodía y en la Estación esperaban un comisionado del Sr. Arzobispo, el Capellán de la Comunidad de la Compañía de María de Zaragoza y varios familiares de las religiosas. Se dirigen a la Basílica del Pilar y, después de orar un tiempo pidiendo a la Virgen que no las abandonase en su nueva empresa, visitaron el Templo y se encaminaron hacia el Convento de la Compañía, donde entraron en la Clausura pasando la tarde y la noche con sus hermanas entre grandes muestras de afecto, máxime cuando muchas religiosas de Zaragoza habían sido colegialas en Tudela y conservaban mucho cariño a las Madres que las habían educado. Al día siguiente, 1 de Diciembre, tras recibir la Comunión, salen con destino a Barcelona acompañándolas hasta la Estación los padres Jesuitas y algunas señoras. Durante el viaje en tren, dos de nuestras religiosas se marearon y se detuvieron en Manresa para descansar y reponerse. Algunos ciudadanos de esta localidad catalana acompañaron a las religiosas hacia el Convento de la Compañía de María, donde fueron recibidas con gran alegría y las llevaron a visitar la cueva donde San Ignacio escribió los Ejercicios Espirituales que anualmente hacían ellas. El 3 de Diciembre llegaron a Barcelona donde fueron recibidas por el Capellán del Convento de la Compañía de la ciudad condal y, acompañadas por padres de la Compañía de Jesús, embarcaron (el día 6 de Diciembre) en el Vapor de San Fernando con destino a Valencia, ciudad en la que fueron recibidas por los Jesuitas, ya que la Compañía no tenía allí Comunidad, y hospedadas en el Colegio Jesús María fueron tratadas con gran cariño por las religiosas. El Día de la Inmaculada lo pasaron en Valencia donde oyeron los solemnes repiques de campanas ya que la ciudad estaba en fiestas y fantásticamente iluminada. Los padres Jesuitas les mostraron su Colegio de San José y las acompañaron hasta el muelle para tomar el barco hacia Cartagena, en cuyo punto nadie las esperaba por no tener casa nuestra Orden y, por fin, el 10 de Diciembre, Día de Nuestra Señora de Loreto, al amanecer doblaron el Cabo de Gata y a las seis de la mañana llegaron a Almería. El Obispo Orberá las recibió muy emocionado y lleno de alegría por ver realizado su sueño. Entraron en los carruajes preparados y se dirigieron hacia el Palacio Episcopal, en cuya capilla oyeron la Misa de su Ilustrísima. A continuación tomaron el desayuno e impaciente se encaminaron a ver las obras acompañadas por el propio Obispo pero se sintieron decepcionadas al encontrar en vez de un Convento en construcción, con alguna parte habitable, "una jaula que sólo contenía muros, vigas y tejado y en algunos sitios sólo muros, por lo tanto imposible de habitar en mucho tiempo." Si se hubieran dejado llevar por el impulso de su corazón, las protagonistas de nuestra historia se habrían vuelto a Tudela en el mismo Vapor, tal fue el desconsuelo que les causó la visita. Al comprender el Obispo Orberá la mala impresión que les había producido lo atrasado de la obra y lo difícil de verse pronto en clausura, mandó aumentar el número de trabajadores con la idea de acelerar el ritmo de los trabajos. Ante la imposibilidad de habitar el Convento, fueron hospedadas en el de las Siervas de María. Estas buenas religiosas (que tanto debían a nuestro Obispo por ser su fundador) las recibieron con los brazos abiertos e incluso se sacrificaron cediendo parte de sus propias habitaciones. Para acudir diariamente a supervisar las obras, tenemos noticias de que una señora puso a su disposición un magnífico carruaje del cual se sirvieron todo el tiempo que permanecieron fuera del que habría de ser su Convento. Al poco tiempo, José María Orberá viajó a Madrid y desde allí visitó nuevamente la Comunidad de Tudela para relatar la llegada de las cuatro madres fundadoras y, a la vez, animar a las ocho que tenían que venir a completar el personal destinado a Almería. La fundación fue comunicada a la Orden con gran satisfacción por la Superiora de Burdeos, Teresa Forneron: " la séptima establecida por la querida Casa de Tudela, planta fecunda de nuestra Santa Orden en la católica España" ( Pilar Foz: "Archivos Históricos de la Compañía de María Nuestra Señora).

 

 

En la Revista Cuatrimestral Ilustrada de los Colegios de la Orden de Nuestra Señora-Enseñanza (O.N.S. número 4 de Febrero de 1946) con motivo de la conmemoración de los 60 años del nacimiento del Convento-Colegio de Almería, se narra la llegada de las fundadoras en los siguientes términos:

 

"Las seis de la mañana, aún no ha amanecido y se advierte en el muelle una extraña animación…van llegando coches de caballos a usanza de la época. La luz que despiden sus faroles permite ver circular por el andén de costa dignos caballeros, distinguidas damas, respetables sacerdotes, el mismo Obispo, Sr.Orberá, acompañado de su Secretario y familiares. ¿Qué acontecimiento les congrega allí en hora tan temprana a pesar de lo desapacible del tiempo en pleno invierno?. A poco ya, con los albores del amanecer se ve entrar y fondear en el Puerto el Vapor de San Fernando. En él viene la primera expedición de religiosas destinadas a la nueva fundación: cuatro madres y una postulante coadjutora, y como Superiora aquella religiosa de alma noble y gran corazón, singular talento y virtudes insignes que se llamó la Madre Zoa Moreno y González del Campillo.

Salieron de Tudela(Navarra), su cuna religiosa, el día 30 de Noviembre, y parando por Zaragoza y Manresa, donde las llevó su devoción y amor a la Virgen del Pilar y San Ignacio de Loyola, llegaron a Barcelona donde se embarcaron para continuar por mar su viaje hasta Almería.

El edificio en construcción no se podía habitar; la previsión paternal del Sr. Obispo les había preparado albergue en el Convento de las Siervas de María. Estas religiosas recibieron a sus huéspedes con gran caridad y les tuvieron muchas atenciones los cuatro meses largos que estuvieron allí. El 11 de Marzo de 1886 llegaba la segunda expedición de religiosas que completó el número de las fundadoras: Diez entre madres y hermanas de coro y Cuatro hermanas coadjutoras".

VIAJE DE LAS DEMÁS FUNDADORAS

El día 4 de Marzo de 1886, a las siete de la tarde, iniciaron el viaje desde Tudela a Almería con pena por la separación, pero resignadas a seguir la voluntad de Dios. Hicieron el viaje por Madrid y Málaga. Las religiosas que se dirigen a nuestra ciudad son: Las Madres Prudencia Castillo, Josefa López y Francisca Bentrosa con las hermanas Nicolasa Merino, Catalina Aldaz, Amalia Echagüe y las hermanas coadjutoras Teodora Lasala y Robustiana Bernal más una postulante también para coadjutora. Fueron acompañadas hasta Almería por Manuel Oñorbe, Gobernador Eclesiástico de la Diócesis de Tudela, Francisco Salazar, médico de la Comunidad y un sirviente para cuidar de los equipajes. Cuando llegaron a la Estación, recibieron una verdadera manifestación de gratitud y cariño.

"Habían salido a despedirlas las niñas con sus familias: en el momento en que las vieron fuera de los carruajes se agruparon a su alrededor pidiendo con lágrimas que no se marchase, estrechándolas entre sus brazos tanto que tuvo que intervenir la fuerza militar para dejarles paso libre hasta tomar el tren".

Llegaron a Almería el día 11 de Marzo a las seis de la mañana, donde el encuentro con las demás religiosas, que ya llevaban aquí tres meses, fue muy cálido. El Sr. Obispo les acompañó a visitar la Catedral y las Comunidades religiosas de Concepcionistas y de Santa Clara, únicas que había de Clausura. A continuación fueron al Convento-Colegio en construcción y, desde allí, al Convento de las Siervas donde se instalaron con las primeras fundadoras.

TRASLADO AL CONVENTO

La vida diaria en Las Siervas, a pesar del buen clima entre todas, era cada vez más difícil por cuestiones de espacio e incluso higiénicas para personas acostumbradas a vivir en Clausura. Hubo frecuentes problemas de salud y otras dificultades que hacían cada vez más urgente el traslado al nuevo edificio. Por fin, el Viernes, 30 de Abril de 1886, se produjo, por primera vez, la entrada al actual Colegio de la Calle Obispo Orberá. Antes, estas Religiosas de la Enseñanza, acudieron a misa en la Iglesia de Belén y, unidas a las Siervas de María, visitaron la Iglesia de San Sebastián a cuya feligresía pertenecerá el nuevo Colegio. Después llegaron al nuevo edificio.

 

El periódico local, Diario de Almería, se refiere, en su número del 2 de Mayo, tanto a este hecho histórico como la inauguración de la Capilla:

" Colegio de la Compañía de María: El diez de diciembre último desembarcaron en nuestro puerto cuatro religiosas de la Compañía de María, que procedente de su convento de Tudela venían a dirigir la distribución y arreglo interior del suntuoso Colegio erigido de planta en la Calle Calderón por la munificencia del Excmo Prelado de esta Diócesis…El once de marzo llegaron ocho religiosas más de la misma procedencia, aparte del servicio correspondiente. Sin embargo, teniendo en consideración la crudeza del pasado invierno, la reciente terminación de algunos departamentos y muy especialmente las circunstancias respetabilísimas de esta distinguida Comunidad, pareció conveniente dilatar su traslación hasta la entrada de la primavera, no obstante la impaciencia con que por muchas familias se manifestaba el vivo deseo de que se abreviase la apertura de este centro de enseñanza para las niñas de todas las clases sociales…tenemos hoy la satisfacción de anunciar al público la definitiva traslación de la Reverenda Comunidad de la Compañía de María a su Convento Colegio y la inauguración de su Capilla provisional verificadas el día último de Abril y primero de Mayo respectivamente"... Cuando llegaron al nuevo edificio, examinaron antes minuciosamente la monumental fachada del Mediodía y preciosos detalles de esta y de las del Este y Oeste; hasta que llegaron a la puerta reglar donde las esperaba el Excmo Sr. Obispo con varios Sres Canónigos para darles la entrada e imponerles la clausura monástica".

El acto de inauguración de la Capilla provisional estuvo rodeado de gran solemnidad: el Alcalde, Juan Lirola, que ya había asistido a la colocación de la primera piedra, acompañado de los miembros del Ayuntamiento y de la banda de música, asistió a la ceremonia de la bendición del Oratorio y primera Misa de la historia de la Compañía en Almería. También estuvieron presentes un Diputado a Cortes, el Juez de Primera Instancia, el Arquitecto Provincial, Ledesma y otras destacadas personalidades y ciudadanos. Ni que decir tiene que acudieron todas las autoridades eclesiásticas: allí estaban los cuatro Párrocos de la Capital y las Comunidades Religiosas sin clausura representadas por sus respectivas Superioras entre otros muchos asistentes.

Cuando concluyó la Misa, el Obispo y el Arquitecto artífice del Conjunto Monumental, Enrique López Rull, acompañaron por todo el edificio a las concurrentes animados por la banda de música.

El Diario de Almería (2 de Mayo de 1886) describe la obra y destaca el buen gusto y la sencillez tanto externa como interna que refleja el carácter propio de la Compañía de María:

 "Sólida virtud, superior inteligencia, severidad y correctas formas en medio de la sencillez, humildad y dulzura más admirables, he aquí las líneas más salientes y características de las Religiosas de la Compañía de María"

 

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