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LA LABOR SOCIAL DE LA COMPAÑÍA DE MARÍA SU PRESENCIA EN LOS BARRIOS DE ALMERÍA |
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Desde su fundación, la Compañía de María estuvo siempre comprometida con la sociedad de su tiempo, acogiendo en sus aulas a todo tipo de alumnas, de cualquier clase social. A partir de 1950, en la medida en que van cayendo los muros de la clausura, las Religiosas, llenas de inquietud por la pobreza y la incultura, se desplazan a los barrios populares para atender a los más necesitados en un tiempo de hambre y miseria. Iban acompañadas de alumnas, antiguas alumnas y seglares y, al mismo tiempo que difundían el mensaje de Jesús, visitaban enfermos, repartían ropa, alimentos y medicinas. El Concilio Vaticano II fue decisivo porque difundió ideales de justicia, solidaridad, libertad, igualdad y dignidad humana. A partir de aquí, en la Compañía se realiza un esfuerzo enorme de renovación y adaptación a la realidad social. Así, en los años 60 y 70, surgen jóvenes religiosas, preocupadas por las necesidades y el sufrimiento de sus semejantes que están dispuestas a entregar lo mejor de ellas mismas por los demás. Pero, si el Concilio fue trascendental, no lo fue menos el IX Capítulo General de nuestra Orden celebrado entre Julio y Septiembre de 1969 en Seo de Urgel: de aquella profunda reflexión ve la luz un libro para uso privado de las religiosas: "NUESTROS DECRETOS". Esta publicación, inspirada en el Vaticano II, supone una actualización del carisma y a la par una especial sensibilización ante el sufrimiento humano que impulsa a actuar ante los nuevos desafíos y retos del momento. Se iniciaron largos períodos de discernimiento, buscando respuestas válidas ante las urgencias sociales, económicas, educativas y religiosas que demandaban los más desfavorecidos de la sociedad. Así nacieron las llamadas Obras Sociales ( Guarderías y Escuelas Hogar) y las Comunidades de Inserción, donde las religiosas trabajaban como uno más del barrio conviviendo y compartiendo con los vecinos sus problemas y dificultades, sus alegrías y sus penas. En Andalucía, según la fecha de fundación, podemos distinguir las siguientes Obras Sociales: Guarderías: Puente Genil (Córdoba. 1963), El Alquián (Almería. 1966) y Mesas de Asta (Cádiz. 1969). Escuelas Hogar: Santa Fe (Granada. 1973) y Sanlúcar de Barrameda (Cádiz. 1978) que posteriormente se transformó en un Orfanato que se trasladaría a Olvera (Cádiz. 1983). En Sanlúcar también existió una Escuela Profesional desde 1978 que duró pocos años. En cuanto a las Comunidades de Inserción, se fundaron las siguientes:
1971. Comunidad de Los Angeles (Almería). 1971. Comunidad de Cartuja. Polígono de La Paz (Granada). 1973. Comunidad de Calahonda (Granada) que atendía una escuela en el Cerrillo de Jaime (Motril). 1974. Comunidad de La Oliva (Sevilla) 1975. Comunidad de Alhama de Almería. 1980. Comunidad de La Chanca (Almería).
Vamos a analizar la presencia de las religiosas en Almería y su labor social en las distintas Obras y Comunidades:
ESCUELA INFANTIL DE EL ALQUIAN (ALMERÍA)
Desde 1960, un grupo de religiosas del Colegio de Almería iban semanalmente al Alquián, entonces pobrísima aldea de pescadores, a 11 km de la capital con el objetivo de atender a familias en sus necesidades más primarias: visitas domiciliarias, atención médica, alimentación, catequesis…La relación y sensibilización con otras personas y entidades de la ciudad tuvo como consecuencia una escuela nocturna de alfabetización, clases de corte y confección para mujeres, atención a niños (no había Escuela Pública)…Con la colaboración de la Caja de Ahorros se abre una Guardería, en terrenos propiedad de la Compañía, atendida por religiosas de esta Orden, que se constituyen en Comunidad con vivienda en el mismo edificio (1966). En 1969 se crean unas Escuelas Parroquiales en el barrio atendidas también por las religiosas. Estas unidades parroquiales se integran en el Grupo Escolar en 1976, continuando la presencia de una religiosa que se hace cargo de un curso. Con la Comunidad religiosa en el barrio toma una mayor entidad y fuerza la escuela nocturna, las clases de corte, de cocina, de manualidades…En la Pastoral de la Parroquia tienen un papel decisivo: liturgia, adultos, jóvenes, catequesis infantiles, grupos de matrimonios, tercera edad… Desde la Comunidad se atiende también, pastoral y humanamente, a la barriada de San Vicente, grupo que surge con el trabajo en los invernaderos. En estos momentos la Eucaristía dominical se celebraba en un almacén donde se guardaban los aperos de labranza, por lo cual es urgente la construcción de una Iglesia que se hizo realidad gracias a una aportación económica importante de la propia Compañía de María. Otro campo de Misión fue en las Cuevas de los Medinas, a 12 km del Alquián, con una profunda marginación social. En 1980, la Comunidad se plantea la necesidad de un cambio de residencia, en el mismo corazón del pueblo, buscando una mayor inserción con sus gentes. Esto fue posible aprovechando que Pilar Gómez Castaño, religiosa de la Compañía de María, era maestra de la Escuela Pública con destino en el Alquián y le correspondía una casa pequeña de maestra. Toda la Comunidad, pues, se trasladó a la mencionada vivienda. Así, ante la carencia de servicios sanitarios, dos de las religiosas, enfermeras de profesión, realizan labores de asistencia hasta que la Administración dotó al barrio de un Médico y un ATS. En 1983, la Caja de Ahorros cerró la Guardería y se adueñó del terreno, pero la Comunidad de religiosas continuó con su trabajo de promoción humano-cristiana, luchando a la par con otros vecinos para que el Ayuntamiento de Almería asumiera la gestión y la subvención de la Escuela Infantil. Tras dos años de lucha, volvió a abrir sus puertas en 1985 aunque la Compañía tuvo que conformarse con la pérdida del solar que pasó a ser propiedad municipal. La Comunidad quedó cerrada oficialmente en 1994, como consecuencia de la jubilación de Pilar Castaño y las monjas dejaron de prestar sus servicios en la Guardería. Sin embargo, Pilar Castaño siguió yendo hasta que se lo permitió su salud ( año 2002) desde la Comunidad de Los Angeles (Almería) a atender a enfermos y demás necesidades sociales por su gran arraigo en una barriada donde la conocían y querían todos. Como podemos observar, la presencia de la Compañía en este enclave almeriense fue fundamental para la promoción y transformación del barrio.
COMUNIDAD DE ALHAMA DE ALMERÍA
Hablar de la labor de las monjas de la Compañía de María en Alhama es referirse fundamentalmente a su trabajo con los niños gitanos. Precisamente, hacia mediados de la década de los 70 comenzó la historia de la Compañía en relación al mundo gitano. Un importante número de religiosas toma conciencia de la gran marginación que sufre esta etnia. El binomio pobreza-cultura condiciona la vida del gitano y lo aboca a la exclusión social. Viven hacinados, sin servicios mínimos en sus hogares, en pésimas condiciones higiénicas y azotados por múltiples enfermedades hasta de lepra en algunas familias. Para conocer la presencia de la Compañía de María en Alhama, hemos tenido la oportunidad de contactar con una de las Religiosas fundadoras de esta Comunidad: ELODIA RODRÍGUEZ MONTES, sin cuyo testimonio no habríamos podido reconstruir la historia de la Orden en este pueblo de Almería. ¿Cómo comenzó todo? Pues con la inquietud, ilusión y juventud de 4 religiosas que, aunque no vivían en la misma ciudad, mantenían contactos y compartían esa preocupación por contribuir a la justicia social: La mencionada Elodia y Mª Josefa Almagro vivían ya en un barrio gitano de Badajoz y Paquita Cáceres y Mª Josefa Mochón estaban destinadas a otro enclave marginal situado en La Cartuja de Granada. Ellas plantearon con pasión sus deseos a la Provincial, que concedió permiso Paquita y Elodia para visitar Alhama e informar de las posibilidades. Allí llegaron el Día de San José de 1976 en Citroen dos caballos y dialogaron con Laureano Calatrava, Párroco del pueblo, que ya había planteado la necesidad de una Comunidad religiosa para Alhama. Nos dice Elodia que "la idea era insertarse en el barrio y vivir con y como ellos". Les agradó la gente y la disponibilidad y fe del párroco. Así, con ese deseo de ser una más del pueblo y trabajar, como ellos, en la faena de la uva, se dirigieron a comunicar sus impresiones a la Madre Pereira, Superiora Provincial en aquel momento y que también estuvo años en Almería realizando una gran labor en el Colegio Menor Orberá. El verano de 1976 lo pasaron, las 4 religiosas fundadoras, reflexionando junto a la Provincial y su Equipo para finalmente, cuando terminaba el mes de Agosto, llegar a Alhama. Elodia recuerda el largo viaje desde Badajoz con el dos caballos y un camión que iba recogiendo enseres, por ejemplo, en Sevilla, donde la Madre Encarnación Cabezas (otra figura clave para la Compañía de María y Almería) les pudo conseguir algún mueble y colchones. Llegaron a Granada, donde además de mobiliario recogieron a sus compañeras" Eran las 4 de la mañana y despertaron al Párroco que les ayudó a descargar en el salón parroquial. Descansaron brevemente en una pensión y, por la mañana del 1 de Septiembre, alquilaron una casa muy modesta que no tenía ni cuarto de baño. Sin embargo, podía más la ilusión de poder realizarse como religiosas allá donde eran más necesarias. La gente del pueblo creyó que iban a dar clase, pero ellas a lo que venían realmente era a trabajar ayudando en la faena diaria. Y, de esta manera, dos religiosas se emplearon en la uva (entre Septiembre y Diciembre) y las otras dos en el Balneario fregando platos: Habían logrado su propósito de ser una más de la población. Por otra parte, observaron que en un cerro vivía, en condiciones lamentables, una comunidad de más de 20 familias de gitanos, aislada, marginada y que nunca habían pisado una Escuela. Así, ya desde 1976,en el Salón Parroquial daban clase por las tardes a niños gitanos de entre 4 y 14 años. Solicitaron, a través del Secretariado Gitano, a la Delegación Provincial de Educación y Ciencia una Escuela Puente (Las Escuelas Puentes venían a ser como aulas unitarias de integración para que, tras un período de aprendizaje básico y adaptación, los niños pudieran formar parte de la Escuela Pública). Lo consiguieron cediendo el local la Parroquia y pagando, Educación y Ciencia, el salario de una maestra y algún gasto de mantenimiento. En el curso 1978-1979 tenían ya 31 alumnos. En el 1979-1980, una religiosa de la Compañía de María, Carmen Acosta, que era maestra por oposición, pidió en un concurso de traslado a la Escuela Pública de Alhama y le fue concedido, convirtiéndose en el nexo de unión con la Escuela-Puente. En 1983 pidieron la subvención para el comedor porque los niños gitanos se encontraban mal alimentados. El Gobierno concedió esta ayuda y una monja se encargaba de darles desayuno, almuerzo y merienda. En 1988, el Director de la Escuela Pública, Cecilio López, pidió que los niños de la Escuela Puente se integraran en un aula del Colegio, abandonando el Salón Parroquial. Esto produjo una gran alegría en las religiosas porque además algunos de sus alumnos formaron parte de los cursos ordinarios. Nuestras religiosas hicieron también el papel de "educadoras de calle" y trabajadoras sociales ya que, cuando las familias gitanas se iban con los niños a los Cortijos de Marín en busca de trabajo (Febrero-Mayo), se trasladaban a un local cedido por el Ayuntamiento de Roquetas para seguir con su educación. En 1990 Carmen Acosta cayó enferma y en Alhama quedaron únicamente dos monjas (en la Comunidad nunca hubo más de 4 religiosas). Al poco tiempo, Elodia fue destinada al noviciado de Zaragoza y Mª Josefa Mochón a La Chanca. Así pues, por razones de salud y Misión, la Comunidad fue disminuyendo y en el verano de 1990 finalizó la presencia de la Compañía de María en esta zona de la provincia de Almería. Hemos de añadir, antes de finalizar, que las religiosas destacaron también por su labor en la Catequesis, Movimientos Junior, Campamentos, Convivencias y Asociación de Vecinos, donde llevaron a cabo una labor reivindicativa y social de apoyo a las necesidades del entorno: pedían que se pagase un precio justo por la uva, trabajo y vivienda digna para los gitanos. Por otra parte, aunque profesionalmente trabajaron con los gitanos, su labor se extendió a los demás niños y jóvenes a través de la Pastoral e incluso atendieron catequesis y otras necesidades de pueblos próximos como Huécija y Alicún. Elodia termina comentándonos el dolor que sintieron tras 14 años de presencia permanente en Alhama; sin embargo, al mismo tiempo, expresa su alegría por la obra realizada: los niños gitanos estaban casi totalmente integrados con otros niños en el pueblo, los grupos parroquiales han continuado y la gente aprecia la cercanía de la vida religiosa: "Para llevar a cabo una obra de estas dimensiones, lo más importante es la ilusión y alegría por vivir y ayudar a los demás. En nuestra tarea, siempre nos hemos sentido correspondidas".
COMUNIDAD DE LOS ÁNGELES. (ALMERÍA) MODELO DE COMPROMISO Y SOLIDARIDAD
Visitamos al grupo de religiosas que forman la actual Comunidad de Los Ángeles: Elisa, Elodia, Pilar, Angelita, Herminia y Mª Pepa, que nos reciben con cariño y amabilidad. Ellas nos cuentan las experiencias vividas a lo largo de su intensa vida religiosa. Elisa Sabido Mateos, la cual lleva en el barrio desde que se creó la Comunidad (1971), recuerda cómo se gestó la idea de iniciar esta gran aventura en pro de la justicia social desde la óptica del Evangelio. Dice que fue a partir del Concilio Vaticano II, finales de 1965, cuando muchas religiosas jóvenes sintieron la urgente necesidad de implicarse más en los problemas de la sociedad de su época. Así, en el IX Capítulo General de la Compañía de María celebrada en el verano de 1969 (Seo de Urgel), se elaboran: "Nuestros Decretos". Estos Decretos vienen a plasmar las ideas del Concilio y suponen una adaptación de las Reglas, sin perder de vista la fidelidad a la Orden: "Son como el Libro de la Vida de la Compañía de María."
Desde este momento, las jóvenes religiosas empiezan a plantearse las cuestiones fundamentales de la vida y quieren desarrollar su labor en los barrios viviendo de cerca los problemas reales de la gente: Preocupadas por los más desfavorecidos de la sociedad, comienzan a realizar obras sociales. Elisa nos comenta cómo fueron sus primeros pasos: "Estando en Santa Fé (Granada) me encontré con una escuela filial, a la cual venía gente de cortijos y pueblos. Me pareció que la Comunidad religiosa y educativa no respondía plenamente a las necesidades más acuciantes y sentí la llamada a educar de otra manera e incluso me llegué a cuestionar mi vocación. Me mandaron un año a Granada para reflexionar". La Superiora Provincial ofrece, por primera vez, la posibilidad de vivir la vocación religiosa en función de los más necesitados. A partir de aquí entran en contacto con un sacerdote que trabajaba en Hospitalet y tenía experiencia en el campo social. Así, las religiosas, que iban a ser destinadas a Cartuja y Los Angeles, se reúnen para reflexionar y profundizar en el tema de la inserción. Este histórico encuentro con el sacerdote tuvo lugar en el Colegio Mayor de Granada. A partir de aquí se abre el camino para la fundación de las Comunidades de Los Ángeles en Almería y Cartuja en Granada. A Almería fueron destinadas las siguientes religiosas: Elisa Salido Mateos, Maribel Beltrán Mier, Asunción Pérez Iñigo y Loli Ortiz Lirola. Estas 4 religiosas junto a Antonia Flores (que pronto sería destinada a otra Comunidad) fueron las religiosas fundantes. Continúa hablando Elisa y agrega: "Llegamos el día 1 de Octubre de 1971: yo venía como Superiora y, antes ya habíamos hablado con el cura que nos ofreció un piso de la Parroquia, donde no había alcantarillado ni escuela y el agua la cogíamos a cántaros… Hablamos también con las monjas de San José y con un Jesuita que nos aconsejaron alquilar un piso vacío en la C/ Turquesa nº 14. Antes de ir al piso fuimos con una camioneta a la Comunidad de Obispo Orberá para recoger muebles y colchones usados llevadas por la convicción de vivir con la pobreza y austeridad propia del barrio". En estos momentos, la Madre Josefina Tejeda era la Provincial y, con ella, hicieron un retiro en Balerma para plantear los objetivos de esta nueva Obra de la Compañía. El entonces Obispo de Almería, D. Manuel Casares, no entendía muy bien la labor educativa fuera de la escuela y propuso que las religiosas dieran Religión y Lengua en la entonces Escuela de Maestría (hoy Instituto Los Angeles). Elisa Salido accedió y comenzó a impartir docencia, a la vez que atendía las necesidades del barrio, en Maestría. Asunción Pérez trabajaba en el Colegio de la Compañía de María, Maribel Beltrán estaba estudiando Magisterio y Loli Ortiz trabajaba como la gente del barrio: en la uva o echando horas en las casas. Todas se implican activamente en su entorno social porque el barrio de la Colonia de Los Angeles era un núcleo urbano constituido principalmente por emigrantes procedentes de los empobrecidos pueblos de la provincia o de la anterior emigración a las zonas industrializadas de España, Barcelona fundamentalmente. Esta labor tan social no fue muy bien entendida ni por la sociedad almeriense del momento ni por la propia Orden. Por ejemplo, la faena en la uva crea conflictos, tanto a nivel de Compañía como de Iglesia local. Muchos jóvenes, que estudiaban en la Escuela de Maestría, son invitados por Elisa a las reuniones de la Parroquia junto a otros jóvenes del barrio y forman el llamado "Grupo de Los Angeles". Por otra parte, Loli organiza un grupo de adultos y Asunción Pérez junto a Maribel llevan la catequesis. Del grupo de adultos nació, en 1974, la actual Asociación de Vecinos, donde se mezclan creyentes y no creyentes que también aportaron vivencias nuevas para profundizar en la fe con un estilo de vida más comprometido en una sociedad donde había más conciencia y compromiso social que en la actualidad. Esta Asociación, que nació de un grupo de cristianos comprometidos, después de 30 años, continúa en la misma línea de luchar por la justicia y por la transformación de la sociedad. "El contacto con el barrio nos dice que tenemos que aprender para, juntos, conseguir lo que se necesita: alcantarillado, servicio de agua, escuelas, guardería, mercado… e incluso la construcción de una Iglesia, pues el culto se tenía en un almacén". Las primeras reivindicaciones fueron, entre otras, conseguir colegios para el barrio y fruto de esta lucha surgieron los Colegios Cruz de Caravaca y Goya. Elisa, tras 12 años de docencia en Maestría, es sustituida por un miembro del Opus Dei. A partir de ahí, Elisa se vuelca más aún si cabe en el barrio y comienza a trabajar con grupos de mujeres continuando los planteamientos iniciales de plantear "lo educativo desde la Hubo un proyecto reivindicativo para construir una Guardería o Escuela Infantil y se propuso como Directora a Maribel mediante manifestaciones y escritos a Madrid. Finalmente, el Obispo propuso a las Siervas de los Pobres para llevar la Guardería porque eran más sumisas a la jerarquía. Por otra parte, en la Parroquia, las religiosas de la Compañía colaboran en Cáritas, Catequesis y se integran en los Movimientos de Acción Católica, Junior y J.O.C. (Juventud Obrera Cristiana). También participan en Almería Acoge y Pastoral Penitenciaria, así como en la Fundación Internacional de Solidaridad de la Compañía (F.I.S.C.). El proceso de animación sociocultural y alfabetización cristalizó en la Asociación de Mujeres "RENACER". A partir de ella, las mujeres que viven problemas de droga con sus hijos y maridos sensibilizan a las religiosas para que pongan en marchan un grupo específico sobre toxicomanías de ayuda mutua y acción-reflexión. Además, para luchar en prevención, se organizan talleres de apoyo escolar y actividades de tiempo libre y deporte, en los que participan unos 80 chavales en situación de riesgo con la ayuda de unos quince voluntarios universitarios. Recogiendo todo este proceso se constituye la Asociación "A TIEMPO" para la prevención de droga y apoyo a padres e hijos, privilegiando la Escuela de Padres con la colaboración de otras personas del barrio e incluso de fuera. "Esta Asociación para la Prevención tiene carácter socioeducativo y está destinada a niños/as, adolescentes y jóvenes del barrio y sus familias junto a chicos y chicas voluntarios. Pretende generar procesos educativos que favorezcan la prevención de hábitos no saludables fomentando que padres, profesores, Escuela, servicios sociales, et… trabajemos de forma coordinada. Por eso, nuestro trabajo se realiza desde la Prevención y nos hemos querido llamar A Tiempo porque así queremos llegar al problema de las adicciones." Entre las actividades destacan los siguientes talleres: Apoyo Escolar, Informática, Deportes, "Háblanos de nuestras cosas" y Lúdico-Educativo. También está en marcha la Escuela de Padres y Madres, la Formación y Encuentros de Voluntarios, Salidas, Excursiones y Equipos de Investigación.
COMUNIDAD DE LA CHANCA
En 1980 los marianistas de Almería quisieron dar respuesta a la falta de escolarización de niños de raza gitana. El Ministerio de Educación y Ciencia les concedió la apertura de una Escuela Puente similar a la que la Compañía de María tenía en Alhama de Almería. Estos religiosos solicitaron una religiosa de la Compañía para la dirección de la Escuela (después "Colegio Virgen de la Chanca").
Los niños sin escolarizar eran tantos, que en una sola tarde se escolarizaron casi sesenta. Eran niños rechazados generalmente de la Escuela Pública por su forma de vivir. Ante la gravedad de la situación, fueron necesarias dos religiosas para atenderlos, las cuales realizaron una Escuela a su medida y teniendo en cuenta sus necesidades: horarios flexibles en la medida de lo posible, una pedagogía activa, gran margen de libertad en el Centro y respeto a su cultura. Consiguieron de la Administración un Comedor Escolar. Los niños asistían con regularidad al Colegio y las relaciones con la familia eran estrechas ya que las religiosas acudían a todos los acontecimientos familiares: nacimientos, bodas, bautizos, enfermedades, entierros… creando unos lazos de amistad cada vez más sólidos. Este contacto con la población gitana enriqueció a nuestras religiosas y les hizo sentir la necesidad de irse a vivir entre ellos. Con este fin compraron una casita muy sencilla, semejante a las de los gitanos y situada entre los más pobres del barrio. Desde esta casa, en la calle y en la Escuela han trabajado sin descanso en la promoción humana de las personas, evitando el paternalismo y, a la vez, "tratando de compartir lo que somos y tenemos". Estas religiosas organizaron talleres ocupacionales para evitar que los niños estuvieran en la calle los días en que no había clase por la tarde; también desarrollaron Escuelas de Verano con la ayuda de chicas voluntarias para que estos niños gozaran en verano de unas vacaciones llenas de actividades, incluso disfrutando de la playa. Las religiosas también se ocuparon de las madres de familia: enseñándolas a coser en talleres subvencionados por la Junta de Andalucía. Aquí arreglaban la ropa que les daba Cáritas o las señoras de las casas donde trabajaban y, además, estos talleres son lugares de convivencia donde se cuentan problemas y se buscan soluciones. Otros talleres se dirigían a jóvenes y adolescentes para aprender no sólo a coser sino también a organizar convivencias, excursiones, fiestas…
Las religiosas nos cuentan que, cuando se desprendieron del cerro unas enormes piedras, se vieron afectadas muchísimas casas y, entre ellas, la suya. Desde entonces han luchado por un alojamiento digno para todos. El Colegio "Virgen de la Chanca" se fue ampliando y, actualmente, es un Centro Concertado de Primaria con 6 unidades y dirigido por los Marianistas.
En el barrio, la Comunidad de religiosas de la Compañía sigue colaborando tanto con el Colegio como con la Pastoral de la Parroquia (especialmente en la Catequesis y grupos de Oración con adultos). "Se cuida la relación del tú a tú, a veces más fructífera que la Catequesis o lección magistral. Y, sobre todo, aprendemos de ellos, nos evangelizan y enriquecen con sus valores de gratuidad y esperanza".
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