PRESENCIA EN ESPAÑA


Veremos como la intuición educativa de Juana de Lestonnac se va concretando a lo largo de la historia de formas distintas y la Compañía de María quiere realizar un servicio de interés público, abrirse a un diálogo con otras instancias sociales y colaborar en el proceso que ha de conducir a nuestra sociedad a encontrar su propia identidad cultural.

«Unamos nuestras fuerzas para socorrer a la Iglesia»

 

La Orden está ya aprobada, pero el futuro depende de la solidez de las «piedras fundamentales», como llamaba Juana de Lestonnac a las primeras compañeras, a quienes había invitado para «construir con nuestras propias manos un nuevo templo, donde el Señor sea servido de una manera nueva»

La insistencia de Juana de Lestonnac en que la educación de la juventud no se omita nunca, sino que se haga cada vez mejor, era una llamada al crecimiento del Instituto.

En 1650, diez años después de la muerte de la Fundadora, las religiosas de Béziers toman la iniciativa de pasar las fronteras y fundan en Barcelona el primer Convento-Escuela abierto, denominado por el pueblo "La Enseñanza", por la finalidad eminentemente educativa de la Institución.

 

Barcelona

Era la primera escuela de carácter formal para la mujer en España. A partir de entonces los Colegios de la Compañía de María abiertos en España y en Hispanoamérica son conocidos como "La Enseñanza". Las condiciones socio-culturales que rodean el establecimiento de la Compañía en España, son muy diferentes a las de Francia. En la mayor parte de Europa, la presencia de la Reforma había significado emulación y estímulo para la enseñanza primaria femenina.

España no vivió ese reto. Allí la educación de las jóvenes se había mantenido tan incipiente que ninguna de las medidas tomadas para fomentarla o controlarla, había logrado elevar significativamente el nivel cultural de la mujer en la Península.

En este contexto se hizo muy notoria la aportación de la Compañía de María. Su programa educativo, desde 1607, superaba ampliamente aún los objetivos de los Ilustrados españoles del s. XVIII, hombres que ya creían en la educación como medio de transformación del mundo.

Ir a «LA ENSEÑANZA» - nombre que el pueblo dio al colegio y a la calle de Barcelona donde estaba situado - fue una expresión consagrada para decir educarse integralmente. Esta costumbre pasará a muchos otros lugares de España y de América.

Esta casa de Barcelona, por haber sido la primera de la Compañía en un país de habla española, mantendrá hasta 1921 un liderazgo de carácter moral sobre las restantes de España e Hispanoamérica. A través de ella se sentirán unidas a la de Burdeos a la que reconocerán como Casa-Madre de todas, según la voluntad de la Fundadora.

 

Barcelona realiza su primera fundación en Tudela, en 1687.

 

Las religiosas de esta Casa superaron grandes dificultades para subsistir y llegaron a ser una Comunidad sólida, dinámica y universalista, centro de proyección de la Compañía en la Península y en Hispanoamérica. Tuvieron como promotor a Francisco Garcés del Garro, padre de familia inquieto por la falta de centros educativos para la mujer. Las fundadoras M. Eulalia Argila, M. Mª Gracia Pons, M. Serafina Galvany y M. Gertrudis Marimón, llegaron a Tudela de Navarra el 13 de Noviembre de 1687. Abrieron un pensionado y una escuela pública y comenzaron a EDUCAR según el proyecto educativo de la Compañía de María. La casa de Tudela se convirtió pronto en un importante núcleo de expansión de la Compañía de María y de su proyecto educativo. Ha implantado Conventos-Escuelas caracterizados, desde sus orígenes, por un fuerte vigor educativo, que en todos los casos persiste hasta hoy. La Enseñanza de la ciudad de México fue el primer centro educativo de carácter formal para la mujer en Hispanoamérica y, a su vez, centro de expansión por otros países.

 

Estas son las fundaciones salidas de la Comunidad de Tudela: Zaragoza (1744), México (1754), Santiago de Compostela (1759), San Fernando (1760), Vergara (1799), Valladolid (1880), Almería (1885), Logroño (1889), Talavera de la Reina (1899) y Pamplona (1966)

 

 

 

 

Por otra parte, la Comunidad de Barcelona, que había experimentado un gran crecimiento, fundó también las Casas de Tarragona (1698), Seo de Urgel (1722), Solsona (1758), Manresa (1828), Santander (1852), Calella de la Costa (1862),

 

Torrefarrera (1895) y Cardedeu (1919). Posteriormente surgiría la Escuela Lestonnac de Badalona (1962).

 

 

Importante fue también la labor de la Comunidad de Vergara (Guipúzcoa), pues de ella salieron las responsables del nacimiento de las Casas de San Sebastián (1868), Orduña (Vizcaya) en 1883, Haro (1926) y Olivenza- Badajoz (1938).

 

Otras fundaciones destacables fueron las llevadas a cabo por las siguientes Comunidades: Tarragona, que fundó Cornudella de Montsant en 1956; Seo de Urgel, hizo posible el nacimiento de la Casa-Convento de Lérida en 1750 y de esta Comunidad saldrían las fundadoras de Ferrol (1889).

Por otra parte, las religiosas de Zaragoza recalaron en Santa Fe de Granada (1890) y las monjas de Santiago de Compostela serían las responsables de la fundación de Vigo (1886). Las andaluzas de San Fernando se extendieron por Jerez (1889) y Sanlúcar de Barrameda (1895). De Manresa saldrían las fundaciones de Ciudadela-Manresa (1891) y Bahía Blanca- Argentina en (1913). El actual Colegio-Convento de Cangas de Morrazo fue fundado por la Comunidad de Santander en el año 1925 y el de Mollet del Vallés por las religiosas de Calella en el año 1917.

 

También en Galicia (Lugo) se levantó otra Comunidad en el año 1953, debido al trabajo de las religiosas de Cangas de Morrazo. Y la Compañía de María llega a La Mancha (Ciudad Real- 1918) de la mano de la Casa de San Sebastián y en Hellín, gracias a la Comunidad de Valladolid, desembarca en 1917. Precisamente las monjas de Hellín en colaboración con las de Valladolid fundaron un Colegio en Albacete capital (1922). En ese año de 1917, la Casa de Orduña hace posible la existencia de la Compañía de A Coruña. Las religiosas de Ciudad Real recalaron en Irún (Guipúzcoa) en 1923

 

 

Merece ser también destacada la labor de las religiosas de Santa Fe (Granada) que se expandieron por Porcuna, Montilla y Puente Genil (1904), Granada (1905) y San Salvador de Bahía (1933) en Brasil. La Casa de Porcuna fue suprimida en 1907 trasladándose a Torredonjimeno, desde donde se produjo la Restauración de la Compañía de Granada en 1914.

 

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